{"id":6659,"date":"2025-06-16T17:59:53","date_gmt":"2025-06-16T17:59:53","guid":{"rendered":"https:\/\/iris3.net\/el-contexto-historico-de-la-enciclica-evangelium-vitae\/"},"modified":"2025-06-18T10:15:13","modified_gmt":"2025-06-18T10:15:13","slug":"el-contexto-historico-de-la-enciclica-evangelium-vitae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iris3.net\/es\/el-contexto-historico-de-la-enciclica-evangelium-vitae\/","title":{"rendered":"El Contexto hist\u00f3rico de la Enc\u00edclica Evangelium vitae"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Dr. Jos\u00e9 Guillermo Guti\u00e9rrez Fern\u00e1ndez<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Saludo vivamente a S. Em. el Card. Gerhard M\u00fcller, que me ha precedido en la presentaci\u00f3n y a los dem\u00e1s colegas que expondr\u00e1n esta tarde. <\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Agradezco cordialmente a D. Stefano Tardani y a los amigos de la Asociaci\u00f3n <em>\u201cFamiglia piccola Chiesa\u201d<\/em>, que han tenido la bondad de invitarme a venir a Roma para intervenir en este simposio y conocer su interesante proyecto IRIS-3.<\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o estamos celebrando 30 a\u00f1os de la enc\u00edclica del Papa Santo, Juan Pablo II, <em>Evangelium vitae\u201d<\/em>, a lo largo de este tiempo se ha reflexionado mucho sobre su contenido y parecer\u00eda que ya no hay nada m\u00e1s que decir. Sin embargo, cada vez que se vuelve sobre este texto prof\u00e9tico se encuentran nuevos aspectos que reflexionar. As\u00ed ocurre, por ejemplo con el argumento que nos ve reunidos el d\u00eda de hoy: La dignidad de la persona humana y el alma espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es indudable que en la historia de la humanidad nunca antes se hab\u00eda dado tanta importancia a la protecci\u00f3n de la vida humana. De hecho en las sociedades modernas, democr\u00e1ticas y liberales, en las que viven la mayor parte de las personas, esta protecci\u00f3n de la vida se ha realizado de modo amplio y efectivo. A pesar de las guerras y de las m\u00faltiples formas de criminalidad y de violencia que siguen aquejando a amplios sectores de la humanidad y que en los \u00faltimos a\u00f1os se han ido incrementando, los individuos tienen la tranquilidad de que su integridad f\u00edsica, en principio, ser\u00e1 garantizada por el Estado. Pr\u00e1cticamente en todas las constituciones de los Estados modernos se afirma el principio del derecho a la vida. Sin embargo, parad\u00f3jicamente, nunca como hoy la vida de los seres humanos inocentes ha sido tan amenazada. Nuestra civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea vive una situaci\u00f3n cultural de enorme contradicci\u00f3n. Por una parte asegura una amplia protecci\u00f3n de la vida y de la seguridad de todos los ciudadanos pero, al mismo tiempo, ha producido estructuras y formas nuevas que atentan contra la vida y la dignidad de las personas, pretendi\u00e9ndose leg\u00edtimas desde el punto de vista jur\u00eddico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que a lo largo de la historia, en formas y circunstancias diversas la vida de los hombres siempre ha sido insidiada, pensemos por ejemplo, en las guerras, en los homicidios, en el aborto, en la tortura y en la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo que da\u00f1a la vida<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. No obstante, mientras en el pasado estos atentados casi sin ning\u00fan problema fundamental recib\u00edan una calificaci\u00f3n moral negativa y eran tipificados como delitos, en la actualidad cada vez m\u00e1s tienden a ser tolerados e incluso aceptados. Las nuevas perspectivas abiertas por el progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico han hecho surgir nuevos atentados a la vida con nuevos matices y con perspectivas in\u00e9ditas, de manera que algunos de estos atentados se verifican en el campo de la bio-medicina, como en los casos ya tan conocidos como el aborto voluntario, la experimentaci\u00f3n destructiva de embriones y la eutanasia. Son nuevas formas de amenaza a la dignidad del ser humano, que delinean y consolidan una nueva situaci\u00f3n cultural. A los ojos de muchas personas son aceptables e incluso indiscutibles, dada la autoridad moral del servicio m\u00e9dico y el contexto cient\u00edfico en el que se llevan a cabo. Adem\u00e1s, por influjo de grandes campa\u00f1as ideol\u00f3gicas, se perciben como derechos radicados en la libertad individual. Y sobre esta base, en muchos casos se pretende que sean reconocidos legalmente, pudi\u00e9ndose llevar a cabo con el respaldo econ\u00f3mico del Estado a trav\u00e9s de una asistencia gratuita del sistema y del personal sanitario<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica <em>Evangelium vitae<\/em> se\u00f1ala con preocupaci\u00f3n el obscurecimiento del valor de la vida como una de las caracter\u00edsticas de esta nueva situaci\u00f3n cultural<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, hasta el punto de se\u00f1alar que nos encontramos en medio de una lucha dram\u00e1tica entre la \u201ccultura de la vida\u201d y la \u201ccultura de la muerte\u201d<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Y acusa a la sociedad contempor\u00e1nea de nutrir una guerra de los m\u00e1s fuertes contra los m\u00e1s d\u00e9biles<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Lo que el Papa Francisco, recientemente fallecido, denominaba \u201ccultura del descarte\u201d. Por el contrario, la misma enc\u00edclica reconoce varios signos positivos que hablan de la extensi\u00f3n de la protecci\u00f3n del derecho a la vida tan ampliamente proclamado en las sociedades contempor\u00e1neas. Entre ellos, la mayor atenci\u00f3n a la calidad de vida y a los problemas de la ecolog\u00eda, el empe\u00f1o por llevar atenci\u00f3n m\u00e9dica a los lugares m\u00e1s pobres<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a> y la creciente sensibilidad contra la guerra y contra la pena de muerte. Pero como se ha se\u00f1alado, pese a estos loables esfuerzos por proteger la vida, subsisten enormes y radicales contradicciones en el seno de una misma sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Martin Rhonheimer<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a> afirma, por ejemplo, que aunque la mayor parte de las personas, en principio, querr\u00eda excluir como posibilidad de su comportamiento pr\u00e1cticas como el aborto y la eutanasia, al mismo tiempo, un gran n\u00famero de ellas est\u00e1n dispuestas a tolerar que otras personas las realicen libremente si lo consideran justo. Por ello rechazan la idea de penalizarlas legalmente, bajo el supuesto de que lo contrario implicar\u00eda intolerancia y discriminaci\u00f3n injusta. Pero tal concepto de tolerancia no es m\u00e1s el soportar una pr\u00e1ctica que aunque considerada como detestable, no se penaliza para salvaguardar valores m\u00e1s altos como podr\u00eda ser la paz, sino la aceptaci\u00f3n de que pueden existir modalidades de comportamiento que para s\u00ed mismo no se consideran adecuados, pero que se reconocen como alternativas de conducta leg\u00edtimas para otros<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Esta concepci\u00f3n no puede dejar de tener un impacto en el modo de pensar, en los sentimientos de las personas, en los sistemas jur\u00eddicos y en la percepci\u00f3n de los valores, lo cual implica una profunda mutaci\u00f3n a nivel cultural, estructural y psicol\u00f3gico-social.<\/p>\n\n\n\n<p>Finnis dice que el t\u00e9rmino \u201ccultura de la muerte\u201d no debe entenderse como si se estuviera afirmando que la cultura moderna en cuanto tal, o la cultura occidental en cuanto tal, o el mundo secular en su conjunto, es una cultura de la muerte. El t\u00e9rmino indica, m\u00e1s bien, que en nuestro mundo contempor\u00e1neo est\u00e1 poderosamente presente un conjunto evidente de pr\u00e1cticas interrelacionadas, de acuerdos, leyes, instituciones, modos de actuar, de pensar y comunicar, de entender, y modelos aprendidos de querer y desear, que en su conjunto puede llamarse correctamente \u201ccultura de muerte\u201d. \u201cLa palabra \u2018cultura\u2019 indica algo m\u00e1s o menos duradero. La frase \u2018cultura de la muerte\u2019 indica una disposici\u00f3n, m\u00e1s o menos estable y compartida, de hacer y llevar a cabo elecciones en una cierta direcci\u00f3n, un patr\u00f3n de la <em>intenci\u00f3n<\/em>, m\u00e1s o menos abierto y constante, p\u00fablico y sin verg\u00fcenza. Lo distintivo de este conjunto de actitudes y pr\u00e1cticas es que quienes las comparten est\u00e1n dispuestos a <em>intentar<\/em> \u2013 intend &#8211;<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a> la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede decir, en s\u00edntesis, que la \u201ccultura de la muerte\u201d est\u00e1 compuesta por un conjunto de actitudes y comportamientos, as\u00ed como de instituciones y leyes que no respetan el valor de la vida humana. Que ven a la muerte deliberada de algunas clases de personas como algo leg\u00edtimo en orden a solucionar determinados problemas o sufrimientos a veces graves y complejos<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. No se trata simplemente de ego\u00edsmos individuales, sino de una conciencia social que no creyendo en el valor inviolable de la vida humana se adue\u00f1a de ella. Aunque formalmente se establezca la igualdad fundamental de los seres humanos, en la pr\u00e1ctica se establecen discriminaciones injustas<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Mientras algunos son amados otros son considerados indignos de vivir o se piensa que es mejor que no vivan. Para ello se apela al concepto de \u201ccalidad de vida\u201d<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, usando para medirla criterios reduccionistas y frecuentemente arbitrarios, como son la eficiencia econ\u00f3mica, el consumismo, la belleza y la capacidad de gozar de la vida f\u00edsica, olvidando o descuidando por completo las dimensiones espirituales, relacionales y religiosas de la existencia<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Las causas de la situaci\u00f3n cultural actual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II afirma en la Enc\u00edclica que los ataques a la vida en algunas ocasiones nacen de situaciones personales de profundo sufrimiento y de confusi\u00f3n moral que pueden incluso llegar a atenuar la culpa subjetiva, pero que el fen\u00f3meno es mucho m\u00e1s amplio pudi\u00e9ndose hablar con precisi\u00f3n de una verdadera estructura de pecado, caracterizada por la imposici\u00f3n de una cultura anti-solidaria, promovida activamente por fuertes corrientes culturales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas, portadoras de una concepci\u00f3n eficientista de la sociedad<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las causas de esta situaci\u00f3n cultural, seg\u00fan el Papa,&nbsp; se encuentran en una idea de libertad que no duda en calificar como \u201cperversa\u201d, ya que induce a una sorprendente contradicci\u00f3n.<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a> Precisamente aqu\u00e9lla a la que nos hemos venido refiriendo, la de afirmar solemnemente por un lado los derechos inviolables de la persona, entre ellos el de la vida y multiplicar las iniciativas a&nbsp; sin distinciones de ning\u00fan tipo, y por el otro amenazar la convivencia civil, negando en los hechos este valor y esta igualdad fundamental, al rechazar a los m\u00e1s necesitados, a los ancianos, a los m\u00e1s d\u00e9biles y a los reci\u00e9n concebidos. Con ello nuestras sociedades est\u00e1n dejando de ser sociedades de con-viventes para convertirse en sociedades de excluidos que ponen en riesgo la cultura de los derechos humanos<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque es tarea del Estado proteger la vida humana en su integridad f\u00edsica, esta tarea actualmente se encuentra cuestionada en los hechos en dos \u00e1mbitos: al inicio y al final de la vida. Caffarra<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a> muestra c\u00f3mo la justificaci\u00f3n del aborto y de la eutanasia es resultado de un proyecto que est\u00e1 llegando a su t\u00e9rmino, en el que se afirma a la persona humana \u00fanicamente como sujeto cuya definici\u00f3n originaria y completa es la libertad de elecci\u00f3n. Precisamente en estos dos momentos, al inicio y al final de la vida, se desaf\u00eda a la libertad de la persona a cumplir su propio acto. Cuando una persona se encuentra de frente al inicio de la existencia de una nueva persona humana debe realizar una decisi\u00f3n frente a las razones \u00faltimas de la existencia. En efecto, la concepci\u00f3n de una nueva persona humana, coloca al hombre ante la necesidad de responder a la pregunta sobre el origen de esta persona. Si es tan s\u00f3lo el resultado causal de un conjunto de eventos biol\u00f3gicos, naturales e impersonales, entonces se reduce a ser tan solo un \u201cmomento\u201d de un proceso, sin que pueda ser atribuido a un yo personal y eterno. Por tanto, no hay ninguna dignidad especial que acompa\u00f1e a ese ser. Cae as\u00ed la m\u00e1s grande concesi\u00f3n que se pueda hacer al hombre, la de depender de Alguien eterno y personal y se reduce a la dependencia de algo. En esta perspectiva, la justificaci\u00f3n del aborto como derecho, es decir, como una facultad fundada sobre el orden de la justicia, es la afirmaci\u00f3n radical de un proyecto de liberaci\u00f3n que pretende hacerse coincidir con la erradicaci\u00f3n de la persona del ser. A saber, la decisi\u00f3n de consignar al hombre exclusivamente a s\u00ed mismo. Esto mismo ocurre al final de la vida y quiz\u00e1s m\u00e1s radicalmente. Frente al final de la vida se debe elegir entre la auto-justificaci\u00f3n o la hetero-justificaci\u00f3n de lo finito. Erradicar a la persona del Misterio que habita en ella, significa sobre todo, justificar el suicidio, e incluso ennoblecerlo como elecci\u00f3n de la vida, de la calidad de la vida. El hombre debe juzgar cu\u00e1ndo su vida es digna o no de ser vivida.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz de todo esto, se encuentra en tres eventos que lo han constituido. En primer lugar la negaci\u00f3n de la orientaci\u00f3n del intelecto hacia la verdad. Si se niega que la conciencia sea originariamente conciencia del ser reduci\u00e9ndose el ser a la conciencia, la verdad se hiere en su ra\u00edz y se sustituye por el consenso. En segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, se tiene una experiencia de la libertad que no se fundamenta en nada m\u00e1s que en s\u00ed misma. Es auto-referencial y ella constituye pura y simplemente la existencia humana. En tercer lugar se encuentra la \u00faltima consecuencia de este proceso, a saber, la elevaci\u00f3n de la utilidad o del placer como \u00fanico criterio de verdad. Hab\u00eda un solo modo de justificar disponer del inicio y del final de la vida, afirmar que el hombre es due\u00f1o absoluto de s\u00ed mismo. Es decir, que la libertad es \u201cindiferente\u201d y tiene que decidir aut\u00f3nomamente. Se comprende porqu\u00e9 se justifica el aborto como \u201cauto-determinaci\u00f3n\u201d y la eutanasia como \u201celecci\u00f3n de si vivir o no\u201d. Y de este modo el resultado final es el puro sensualismo permisivista. El aislamiento de toda objetividad, de toda realidad existente independiente de nosotros, este distanciamiento ha dejado al hombre contempor\u00e1neo en una atm\u00f3sfera l\u00fadica en la cual el \u00fanico criterio de objetividad es el estado de \u00e1nimo del individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este interesante an\u00e1lisis coincide con cuanto se\u00f1ala la enc\u00edclica. Juan Pablo II identifica la ra\u00edz de esta parad\u00f3jica contradicci\u00f3n en un concepto err\u00f3neo de libertad que \u00e9l describe como la exaltaci\u00f3n absoluta del individuo singular, que no dispone a la solidaridad y a la plena acogida y al servicio del otro. Tal concepto de libertad como pura autodeterminaci\u00f3n, depende a su vez, dice el Papa, tanto de una deformaci\u00f3n de la subjetividad que s\u00f3lo reconoce como titular de derechos a quien manifiesta una autonom\u00eda plena o al menos incipiente; como de la teor\u00eda que identifica a la dignidad personal con la capacidad de comunicaci\u00f3n verbal y expl\u00edcita. La enc\u00edclica subraya que desde estos presupuestos no es posible sostener la indisponibilidad del sujeto humano, que se encuentra a la base de los derechos humanos. Ni hay espacio en el mundo para aquellas categor\u00edas de seres humanos que son estructuralmente d\u00e9biles y dependientes y que no se pueden comunicar sino en el silencio de una mutua simbiosis de afectos, como es el caso tanto de quienes est\u00e1n por nacer, como de quienes est\u00e1n por morir; dej\u00e1ndolos a merced de otras personas, lo cual significa que la fuerza es el criterio para elegir y para la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>3. El materialismo y la negaci\u00f3n del alma espiritual, como ra\u00edz \u00faltima de este proceso.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>De cuanto hemos dicho parece evidente que la reducci\u00f3n de la persona humana a la s\u00f3la dimensi\u00f3n material, a su biolog\u00eda y fisiolog\u00eda, a las conexiones neuronales que posibilitan la conciencia y la autonom\u00eda, es la ra\u00edz de la incapacidad de sostener la indisponibilidad de la vida humana. En efecto la concepci\u00f3n cristiana del hombre ve la dignidad intangible del hombre fundamentada en su ser imagen de Dios, de tal forma que el hombre en su entereza, de alma espiritual inmortal y materia, tiene como fin \u00faltimo la comuni\u00f3n personal con Dios en una vida ultraterrena, como ha puesto de relieve el Card. M\u00fcller en su relaci\u00f3n. Pero si, como hemos dicho, el contexto cultural actual afirma la emancipaci\u00f3n y la libertad absoluta de la persona y encierra la vida humana solo dentro del horizonte de la temporalidad y de la finitud, cuyo fin es, por tanto, su aniquilaci\u00f3n total, no hay espacio para considerar su dignidad como absoluta, pues lo que est\u00e1 destinado a la nada no puede tener una dignidad absoluta, ni puede exigirse un respeto incondicionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos encontramos as\u00ed con una objeci\u00f3n que merece ser tomada en serio. Y es la siguiente: \u00bfLa Iglesia con su ense\u00f1anza moral no pone l\u00edmites a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica? L\u00edmites que significan obst\u00e1culos, quiz\u00e1s insuperables, o por lo menos retrasos, frente a los posibles resultados \u00fatiles para la salud de los hombres a los que esa investigaci\u00f3n tiende. La objeci\u00f3n es fuerte, la Iglesia de hecho queriendo salvar a la humanidad de hecho impide el bien de la humanidad misma. La misma objeci\u00f3n suena del lado del sufrimiento: La ense\u00f1anza moral de la Iglesia va en contra de todo esfuerzo leg\u00edtimo de evitar lo m\u00e1s posible sufrimientos insoportables o de cualquier forma extraordinariamente gravosos. Piensese en el diagn\u00f3stico prenatal en orden a evitar el nacimiento de seres humanos gravemente limitados, y que justificar\u00eda la necesidad del aborto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta objeci\u00f3n pide una respuesta que en este momento s\u00f3lo delinear\u00e9 en sus rasgos fundamentales y que, como se ve, plantea una cuesti\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito de la biomedicina, y es la siguiente: \u00bfes moralmente l\u00edcito para el hombre hacer todo lo que \u00e9l puede desde el punto de vista tecno-cient\u00edfico? O al menos: \u00bfes l\u00edcito hacer todo lo que \u00e9l puede hacer f\u00edsicamente cuando se trata de acciones que dar\u00e1n un resultado \u00fatil para la vida humana?&nbsp; Esta pregunta conduce a otra y es la pregunta de fondo para tener criterios v\u00e1lidos. \u00bfQu\u00e9 es el hombre? Y para responder adecuadamente acerca del significado de la vida humana es necesario preguntarse tambi\u00e9n acerca del fin \u00faltimo de \u00e9sta. Como se ve el problema nos ha llevado a la pregunta tradicional del Catecismo, \u00bfPara qu\u00e9 fin estamos en esta tierra?<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho se ha hablado en los \u00faltimos a\u00f1os acerca de la urgencia de elaborar una nueva s\u00edntesis antropol\u00f3gica. Considero que el proyecto que ustedes tienen entre manos va en esta direcci\u00f3n y constituir\u00e1 un aporte valioso. No se trata de ir por la ruta de dejar de lado nuestra rica tradici\u00f3n, pues como acabo de demostrar, las preguntas de fondo son siempre finalmente las mismas, en nuevos contextos culturales, pero s\u00ed se trata de poner en juego una nueva creatividad creyente, teniendo como perspectiva la hermen\u00e9utica de la continuidad, es decir, de la coherencia de la fe, que para nosotros constituye siempre el \u201cprinceps analogatum\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a la argumentaci\u00f3n que vengo haciendo. El Papa Santo, estaba bien conciente de que sin una respuesta v\u00e1lida a las preguntas que hemos formulado, su argumentaci\u00f3n en defensa de la vida como valor absoluto quedar\u00eda sin un fundamento. Su respuesta al mismo tiempo de la fe y de la&nbsp; raz\u00f3n es la siguiente: La vida terrena tiene un orden y un fin propios y por lo tanto un sentido en s\u00ed misma. Pero este sentido no est\u00e1 completo, est\u00e1 abierto a la fase sucesiva, en la cual el ejercicio de la libertad durante la vida terrena se har\u00e1 realidd en un resultado definitivo, la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n eterna, como se expresa en el lenguaje de la fe cristiana. Por lo tanto la vida que la Enc\u00edclica califica como bien \u201cfundamental\u201d y \u201cprimario\u201d<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a>, la misma Enc\u00edclica afirma tambi\u00e9n su relatividad y su ser realidad \u201cpen\u00faltima\u201d, de modo que la vida corporal y su dimensi\u00f3n terrena no son un absoluto<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este reconocimiento del destino y por tanto del sentido de \u00faltimo del hombre se fundamenta la sacralidad de la vida en su fase terrena. La revelaci\u00f3n cristianaha dado una luz importante capaz de iluminar el car\u00e1cter vinculante y los contenidos fundamentales del imperativo moral que todo hombre advierte en su conciencia. Es s\u00f3lo en esta luz que se comprende el respeto incondicionado de la vida desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, aun cuando ella est\u00e9 marcada por el sufrimiento. Pero es precisamente aqu\u00ed , en este fundamento, donde muchos hombres de nuestro tiempo encuentran dificultad para aceptar el mensaje cristiano sin componendas \u2013decurtazioni?-. Es verdad que se trata de un mensaje que los seres humanos pueden comprender racionalmente y que resuena en su interior, no es prerrogativa s\u00f3lo de los cristianos<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. Pero el mismo Papa se\u00f1ala que este mensaje de la inviolabilidad de la vida humana inocente que la raz\u00f3n es capaz de aprehender, s\u00f3lo se puede acoger por el influjo secreto de la gracia<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a> que opera m\u00e1s all\u00e1 de los confines de la Iglesia visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir deseo reafirmar que aqu\u00ed he reconocido, con numerosos autores, la validez de la objeci\u00f3n \u201cprima facie\u201d, de la objeci\u00f3n en contra del \u201cEvangelio de la vida\u201d. Pero esta validez tiene a su vez l\u00edmites de los cuales es necesario darse cuenta sin ilusiones. Lo formular\u00e9 como lo hac\u00eda el jesuita P. Sala, uno de los primeros miembros de la PAV: \u201c\u00bfEstamos seguros de que una libertad ilimitada de manipular y rechazar la vida con el fin de elevar la \u201ccalidad de la vida\u201d, en su fase terrena, conducir\u00e1 a la humanidad a una vida m\u00e1s humana? \u00bfEstamos seguros de que el resultado final basado en la censura del sufrimiento y del dolor, que deber\u00edan evitarse siempre<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a>, al final dar\u00e1 como resultadouna vida m\u00e1s digna de ser vivida que no bajo el se\u00f1or\u00edo de Dios?\u201d<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a> La historia nos muestra c\u00f3mo la eclipsis de Dios siempre lleva al final al eclipsis del hombre y a un mayor sufrimiento. De ah\u00ed que considero que la empresa que pretenden ustedes llevar a cabo de estudiar y mostrar en el tiempo actual la existencia del alma espiritual creada directamente por Dios y en relaci\u00f3n especial con \u00c9l, como fundamento de la dignidad de la persona humana, sea cuanto m\u00e1s urgente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr. EV, nn. 3 y 8.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cfr. EV, nn. 4,11, 18 y 68.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> En el n\u00famero 4 se lee: \u201csi ipsa exstinctio tot vitarum humanarum sive nascentium sive deficientium permovet nos atque conturbat, haud quidem minuis movet id turbatque, quod conscientia ipsa, ita late propagatis condicionibus adfecta, aegrius et difficilius usque discrimen inter bonum et malum percipit iis in rebus quae principale tangunt vitae humanae bonum\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cfr. EV, nn. 21, 50 b, 95.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cfr. EV, n. 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cfr. EV, nn. 26 y 27.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> Cfr. RHONHEIMER, M., <em>Etica della procreazione, <\/em>Pontificia Universit\u00e0 Lateranense- MURSIA, Roma 2000, pp. 5-6.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> Por ejemplo, el caso de quienes a pesar de considerar las pr\u00e1cticas homosexuales como algo negativo, todav\u00eda abogan por la legalizaci\u00f3n de las uniones homosexuales o en las intervenciones de algunos pol\u00edticos que consider\u00e1ndose a s\u00ed mismos cat\u00f3licos y por consiguiente dicen rechazar el aborto, al mismo tiempo y sin soluci\u00f3n de continuidad, abogan por su despenalizaci\u00f3n y legalizaci\u00f3n, bajo el amparo de la tolerancia y el respeto de las minor\u00edas que debe prevalecer en el sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> La traducci\u00f3n del t\u00e9rmino ingl\u00e9s \u201cintend\u201d es dif\u00edcil. Se trata del t\u00e9rmino latino <em>intendere<\/em>, que tambi\u00e9n es dif\u00edcil expresar su sentido en espa\u00f1ol, <em>intendere<\/em> es \u201ctender hacia\u201d, \u201cquerer (hacer)\u201d. Algunos autores como Martin Rhonheimer lo traducen como \u201cin-tender\u201d, aqu\u00ed algunas veces lo hemos traducido como \u201cintentar\u201d poniendo en seguida el t\u00e9rmino ingl\u00e9s entre guiones.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> Cfr. MIRANDA, G., \u201c<em>Cultura della morte\u201d&#8230;<\/em>, p. 237.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> Rhonheimer, comenta que la \u201ccultura de la muerte\u201d est\u00e1 marcada por un nuevo y muy peligroso nexo entre protecci\u00f3n y amenaza de la vida. Por una parte en nuestras sociedades modernas se concede como nunca antes, una prioridad a la protecci\u00f3n de la integridad f\u00edsica de la persona, a la sanidad y al apoyo a todo tipo de discapacitados. Pero por otra parte esta misma sociedad desarrolla con su compleja red de seguridad social y de entes p\u00fablicos y sanitarios, una tendencia creciente a excluir de este sistema los elementos que lo entorpecen y lo hacen pesado y esto, a decir verdad, en conformidad con estructuras de intereses bastante reconocibles, que discriminan determinados grupos de personas. De otro modo no ser\u00eda explicable por qu\u00e9 precisamente el matar a los no nacidos se sostiene como prestaci\u00f3n de la seguridad social y de los entes sanitarios, mientras, por otra parte, la tendencia p\u00fablica consiste m\u00e1s bien, en el favorecer pr\u00e1cticas que permiten reducir semejantes prestaciones para los discapacitados no permiti\u00e9ndoles ni siquiera venir al mundo, gracias a la promoci\u00f3n del diagn\u00f3stico prenatal que se practica con intenciones selectivas. La tutela p\u00fablica de la sanidad desarrolla as\u00ed estructuras discriminatorias, seg\u00fan el inter\u00e9s de los nacidos, de quienes ganan, de los sanos, etc. En este sentido se puede leer tambi\u00e9n el fuerte impulso que se da a la eutanasia, especialmente en los pa\u00edses industrializados y desarrollados. Es un hecho que los viejos se convierten cada vez m\u00e1s en un peso para el sistema sanitario, en virtud del progreso m\u00e9dico-t\u00e9cnico, del aumento de la perspectiva de vida y de la creciente desproporci\u00f3n entre econom\u00eda y pensiones. Sin embargo, por ahora ellos est\u00e1n exentos del riesgo de ser discriminados, porque se encuentra a\u00fan en vigor el mecanismo de la democracia fundada sobre las relaciones de mayor\u00eda y en esas naciones desarrolladas, son ellos quienes forman cada vez m\u00e1s la mayor\u00eda. Pero esto podr\u00eda cambiar en el momento en que los j\u00f3venes que trabajan se sientan amenazados en sus intereses, colocados como minor\u00eda por una generaci\u00f3n de viejos. Cfr. RHONHEIMER, <em>Etica\u2026<\/em>, p. 12.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> Para una visi\u00f3n cr\u00edtica del concepto de \u201ccalidad de vida\u201d se puede ver SGRECCIA, E. \u2013 CARRASCO DE PAULA, I. (a cura di), <em>Qualit\u00e0 della Vita ed etica della ricerca<\/em>,<em> Atti dell\u2019Undicesima Assemblea Generale della&nbsp; Pontificia Academia pro Vita (21-23 Febbraio 2005)<\/em>, LEV, Citt\u00e0 del Vaticano 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> Cfr. EV, n. 23 b.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cfr. EV, n. 12 a.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cfr. EV, n. 18 y ss.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> A este prop\u00f3sito Marcelo Pera afirmaba que en tanto en el liberalismo cl\u00e1sico existen principios y valores que de hecho, por historia, tradici\u00f3n o cultura, se han asumido como fundamento de la comunidad social; y, en las sociedades occidentales, tales valores compartidos hacen referencia a sus ra\u00edces cristianas, donde se profesa que todos los hombres son iguales, en cuanto son hermanos e hijos del mismo Dios y, por consiguiente, cada hombre puede gozar de la misma libertad en el respeto de la libertad de los otros, siendo solidario con los dem\u00e1s, y esto garantiza la cohesi\u00f3n social. Tal fundamento se ha ido perdiendo cada vez m\u00e1s, produciendo una contradicci\u00f3n, una cierta esquizofrenia intelectual y de comportamiento: por un lado las declaraciones de los Estados dicen reconocer los \u201cderechos fundamentales\u201d, es decir, derechos que no son concedidos, emanados o construidos, sino aceptados como hechos \u00e9ticos; y, por otra parte, los mismos Estados consideran hoy tales derechos fundamentales como materia modelable sobre la cual intervenir con la legislaci\u00f3n positiva. (Cfr. PERA, M., <em>Relativismo, liberalismo e crisi della famiglia<\/em>. Conferencia pronunciada en la XVIII Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia, Ciudad del Vaticano, 3 de abril de 2008).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cfr. CAFFARRA, C., <em>\u201cVeritatis splendor\u201d-\u201cEvangelium vitae\u201d: Il destino dell\u2019uomo<\/em>, en LOPEZ TRUJILLO, A., HERRANZ, J., SGRECCIA, e., (a cura di), <em>\u201cEvangelium vitae\u201d e diritto. Acta symposii internationalis in Civitatae Vaticana celebrati 23-25 maii 1996<\/em>, LEV, Citt\u00e0 del Vaticano 1997, pp. 33-35.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> Cfr. EV 2<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> Cfr. EV 47<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> Cfr. EV 101<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> EV 2<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> Cfr EV 23<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> SALA, G., <em>Continuit\u00e0 e novit\u00e0 nel Magistero della Evangelium vitae<\/em> en PONTIFICIA ACADEMIA PER LA VITA, <em>La Causa della vita,<\/em> Citt\u00e0 del Vaticano 1996, pag. 37.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Jos\u00e9 Guillermo Guti\u00e9rrez Fern\u00e1ndez Saludo vivamente a S. Em. el Card. 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