INTRODUCCIÓN DE DON STEFANO TARDANI

Sábado 25 de marzo de 2023 – “Bonus Pastor” – Roma

Solemnidad de la Anunciación

Saludos a todos ustedes, distinguidas damas y caballeros, amables profesionales y queridos amigos, reunidos aquí para la presentación de la Fundación IRIS-3 en su debut.

Hoy en día, advertimos cada vez más desde el punto de vista científico que la vida tiene en sí misma su propio misterio, que se despliega con un orden preciso para mantenerse, ya que obedece a su principio del que deriva.

La investigación de este Instituto es precisamente la de la raíz, es decir, la fuente del conocimiento presente en la persona, donde materia y espíritu, combinados, dan vida al ser humano. Y es precisamente la realidad del espíritu la que da al hombre su dignidad inalienable, sus valores más elevados, la grandeza de su libertad, de pensamiento y de conciencia de sí mismo. Esta es el alma espiritual, creada por Dios, el pneuma, el espíritu, muy diferente al alma psíquica, psiché o mente de la que hoy hablamos mucho.

De hecho, es la presencia del espíritu humano, imagen de Dios que así lo quiso, la que opera, genera y mantiene vivo su bien en la materia a lo largo de su desarrollo. Es un hilo fino y poderoso que hoy corre el riesgo de ser negado y suprimido

El 19 de enero de 2012, Benedicto XVI dirigió estas palabras a los Obispos de Estados Unidos en su visita ad limina, probablemente en uno de sus grandes y últimos discursos de carácter social:

“En la medida en que algunas tendencias culturales actuales contienen elementos que quieren limitar la proclamación de tales verdades, ya sea encerrándolas dentro de los confines de una racionalidad meramente científica o suprimiéndolas en nombre del poder político y el gobierno de la mayoría, representan una amenaza no sólo a la fe cristiana, sino también a la humanidad misma y a la verdad más profunda sobre nuestro ser y nuestra vocación última, nuestra relación con Dios, cuando una cultura intenta suprimir la dimensión del misterio último y cerrar las puertas a la verdad trascendente, inevitablemente se empobrece y se convierte en presa, como tan claramente intuyó el difunto Papa Juan Pablo II, de una lectura reduccionista y totalitaria de la persona humana y de la naturaleza de la sociedad».

Entonces, ¿qué generó la creación de este Instituto de Investigación científica interdisciplinario e internacional sobre la realidad del espíritu presente en el ser humano?

Me gustaría destacar aquí un hecho del que estamos siendo testigos.

Cada disciplina tiene su propio alcance y método. Pero cuanto más cada una de ellas desarrolla su propio desarrollo y perfeccionamiento, más se alejan las diversas disciplinas unas de otras, para luego unirse en aplicaciones tecnológicas, aportando en su complementariedad una visión orgánica y eficiente del progreso tanto humano como técnico.

Por tanto, vemos el punto común de las diferentes disciplinas humanas y científicas en los propósitos y funciones al servicio de la vida humana.

Pero el punto crítico de lo que está sucediendo es que, con el aumento de la especialización y el poder generativo de cada disciplina y su subdivisión en otras especializaciones posteriores, la finalidad del todo, es decir, el progreso para el bien del hombre y de la sociedad humana, es cada vez más difícil de mantener: es esa tensión que todos sentimos hoy que debemos mantener la vida humana en el planeta con formas y medios adecuados para que la vida no se vuelva frenética y se destruya. 3

Más allá del uso de conocimientos y recursos científicos, es necesario recuperar ese fino hilo del bien de la vida, confiado por Dios al espíritu del hombre.

Pero ¿qué método y medios se pueden utilizar para investigar la existencia de la dimensión espiritual en el ser humano? Ésta es la pregunta que se hacen muchos investigadores y escépticos.

Algunas personas se preguntan cómo es posible «medir», por así decirlo, lo que no es materialmente mensurable. Muchos se han detenido en este punto, sin avanzar más en la búsqueda de otras posibilidades.

Creo que este delicado problema puede afrontarse abordando la investigación científica de otra manera: mediante mediciones comparativas diferenciadas.

Esto se debe a que el espíritu en el ser humano es capaz no sólo de autoconciencia sino también de revelación, de autorrevelación, de mostrarse, al igual que la materia y la energía.

La dificultad de «medir» el espíritu viene dada, sin embargo, por el hecho de que es el espíritu mismo el que «mide» la realidad y, por tanto, no se deja «medir» por instrumentos.

Pero al ser autorrevelación puede indicarnos su presencia y su acción como la autoconciencia, la libertad y el bien del que proviene. En otras palabras, no se puede «medir» el espíritu, por así decirlo, pero sí se puede medir la variación de la materia y la energía bajo la acción del espíritu mismo.

Este es el propósito de IRIS-3 que vengo diseñando desde hace algún tiempo, después de tantos años de experiencia en mi trabajo en el campo espiritual y humano, y constatando las capacidades del espíritu humano, como he indicado en mis dos publicaciones. 4

Es evidente, que el camino del conocimiento ha pasado de la observación de la materia simple al estudio de sus estados y procesos. Pero luego, inesperadamente, a través de la investigación y el método galileano pasamos al estudio probado de las diversas formas de energía que no se pueden ver, pero sí medir.

Para no perder el hilo invisible del bien de la vida, es hora de descubrir y estudiar mejor la tercera dimensión, la del espíritu humano, el alma espiritual, en hebreo ruah, en griego pneuma, don de Dios Creador de todo ser humano.

El Instituto de Investigación IRIS-3, interdisciplinario e internacional quiere penetrar de manera científica donde los dos métodos de investigación, el científico material y el humanístico, se encuentran en el hombre y para el bien de la vida convergen a través del alma espiritual.

Ciertamente, para aquellos que quieran saber más, estamos abiertos a una colaboración.

Se trata de un proyecto grande y difícil que estamos a punto de emprender con la ayuda de Dios, y con la ayuda de colaboraciones y medios de quienes quieran apoyar este paso adelante en la evolución del descubrimiento del funcionamiento del ser humano, imagen de Dios y cómo puede avanzar el camino de la humanidad.

Uniendo esfuerzos, esta investigación podrá producir diversos dones extraordinarios en todos los campos, no sólo del conocimiento, del conocimiento en todas las disciplinas, sino también de la vida humana y del discernimiento del bien de nuestro futuro.

Gracias a todos por su valiosa participación.